Calaveritas literarias una tradición casi en extinción

Las calaveritas literarias para amigos forman parte de la celebración del día de muertos que ocurre en México entre el 1 y 2 de noviembre. Estos escritos destacan por su narrativa burlesca al describir a la muerte.

Hoy te presentamos los orígenes de las calaveritas literarias, expresiones populares que, a pesar del tiempo, se resisten a morir entre las mentes y las letras de quienes gustan de escribir «burlándose de la muerte».

calaveritas literarias

Si te preguntas qué es una calaverita literaria aquí resolveremos todas tus dudas:

¿Qué son las calaveritas literarias?

Las calaveritas literarias mexicanas son escritos en forma de verso que ridiculizan a la muerte. Por lo general, llevan consigo una dedicatoria que hace alusión a una persona, lugar, objeto, situación o incluso, momento histórico de la vida política del país.

Destacan principalmente por su elocuencia, ya que logran hacer reír a todos a pesar de tratar un tema tan delicado.

Las personas que crean estos maravillosos “panteones” (como también se les conoce) necesitan mucho ingenio e imaginación para encontrar el humor en la muerte.

A pesar de estar en extinción, en la mayoría de las escuelas de México a los niños se les encarga entregar una calaverita literaria cada que se celebra el día de muertos. Gracias a esto, la tradición ha sobrevivido por más tiempo.

También es importante destacar que las características de las calaveritas literarias no están definidas como tal, solo se debe seguir la línea de ironizar con la muerte.

La historia de las calaveritas literarias

Las calaveritas literarias en México se utilizaron desde la época del virreinato para realizar una crítica a los políticos y la clase noble en turno.

Se piensa que la primera persona que realizó este tipo de escrito fue el franciscano Joaquín Bolaños. En él plasmaba su visión de la muerte haciendo uso del humor.

Con el paso del tiempo, las calaveritas literarias pasaron a criticar políticos y personajes de la vida pública. A pesar de los procesos independentistas la tradición logró sobrevivir.

Aunque los textos fueron severamente censurados por su tono burlesco y crítico con los gobernantes, adquirieron una gran popularidad durante el siglo XIX.

Debido a su impacto en la sociedad de aquella época hubo algunos periodistas que las publicaban en sus diarios y revistas para venderlos al público el 2 de noviembre. Uno de los más recordados es “La Patria Ilustrada”.

Calaveritas literarias ilustradas

Con el paso del tiempo, la literatura y la pintura se combinaron para dar vida a las calaveritas literarias ilustradas. En ellas se aportaba un recurso visual que seguía a la línea burlesca del escrito.

Uno de los artísticas que popularizó esta hermosa forma de realizar las calaveritas literarias fue el hidrocálido José Guadalupe Posada. Un caricaturista e ilustrador que creó escritos a personajes famosos de la revolución como Francisco Villa o Emiliano Zapata.

También es muy popular por hacer un escrito a Don Quijote. A continuación, te presentamos ejemplos de calaveritas literarias de este estilo:

Calavera a Don Quijote

Ésta es de Don Quijote la primera, la sin par, la gigante calavera. A confesarse al punto el que no quiera en pecado volverse calavera.

Sin miedo y sin respeto ni a los reyes, este esqueleto cumplirá sus leyes.

Aquí está de Don Quijote la calavera valiente, dispuesta a armar un mitote al que se le ponga enfrente.

Ni curas ni literatos, ni letrados ni doctores, escaparán los señores de que les dé malo.

Las calaveritas literarias después de la Revolución Mexicana

La revolución mexicana trajo consigo un gran movimiento en el clima político, económico y social del país, lo que derivó en que muchas personas comenzarán a escribir sobre estos temas. En algunos casos, la calaverita literaria fue el recurso utilizado para ello.

En los años 40 algunas instituciones como el Taller de Gráfica Popular o revistas como “Los Agachados” popularizaron su uso con el objetivo de manifestar el descontento social que existía.

También hubo periódicos que se unieron a este movimiento, un ejemplo es “El apretado”. A través de él, Renato Leduc impulsó la creación de las calaveritas literarias sobre los personajes de la vida pública.

A pesar de este gran auge, han perdido reconocimiento en los últimos años y son cada vez menos, los escritores que deciden usarlas para expresarse acerca de lo que desea.

Esperamos que esta bonita tradición mexicana no se pierda y vuelva a tener una segunda vida en el futuro.

Quizás te puede interesar: Grutas de Tolantongo en Hidalgo

Deja un comentario